El arquitecto me hablaba pero yo no estaba, yo todavía estaba con Él, mi alma estaba con Él, a Él se la dejé, por muchos motivos… o fue ella la que quiso quedarse? Menos mi cuerpo, toda yo, estaba con Él.
El arquitecto…habló mucho ¿qué diría?
Hay una región en un país, hay un sitio no muy lejano donde se esconde una persona que posee besos mágicos. Yo no sabía que existieran. Los tiene Él. Son el billete a un viaje maravilloso, poseen una energía tan calida que se cuela en tus entrañas, en tu mente, en tu todo…y desapareces de lo que eras y apareces de nuevo siendo beso, solo beso, ralentizando el tiempo y convirtiéndote en él.
Y ese sabor me acompañó en la tarde, me lo llevé conmigo…provocando una continua sonrisa en mi rostro.
Yo, que me prometí reflexionarlo todo en asuntos del corazón, dar cada paso concienzudamente…ya no sé si podré.
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Miraba al horizonte donde nadie se hallaba, jugaba con mis dedos… se lidiaban batallas.
Y fue un beso, un beso dulce de silencio que lo acalló todo, …tan tranquilo, tan hermoso, tan sereno…se coló en mi todo, inundó el mar de mis adentros…calmó las olas y las mareas…lazo de seda de otro mar, me varó a las orillas del sentir pleno, siguiendo el lazo, ríos de seda comunicaron mares, corrientes calidas nunca halladas, se vertieron en mi ser…como un éxtasis, un delirio en el camino, un oasis para mis sentidos, se paró la sangre de mis venas…tanto…que ya no estoy segura de que fuera un beso…era algo más, traía consigo un algo…algo nuevo que no sabría como llamar, ni si existe una palabra para ello…
...me la tendré, pues, que inventar.
Hay una región en un país, hay un sitio no muy lejano donde se esconde una persona que posee besos mágicos.
MARZO
Hace 6 días